|
Gerardo Bonilla
Gerardo Bonilla sopla dentro del caracol de cada uno de sus personajes y los hecha a andar por una tierra que siente y se deja sentir ,que palpita y envuelve ,que está siempre a punto de respirar .Los hombres se desdoblan para comunicarse consigo mismos y con los dioses que habitan cielos cercanos ,nunca vacÏos .Dioses y hombres en un juego de comunicación exhaustivo ,siempre en movimiento y por el movimiento determinado .
En la obra de Gerardo Bonilla el tiempo no está detenido ,está sucediendo permanentemente .Asistimos a un complejo de historias ,como el las llama ,de andantes que vienen y van hacia lugares que no son tan remotos como pudieran parecer, son lugares que nos habitan desde mucho tiempo antes de este día, que conocemos de siempre y que dan pie a la fascinación que ejercen sobre nosotros, aunque nunca podemos develar por completo su misteriosa sencillez.
La sencillez es propia del carácter del pintor, poseedor de una sensibilidad que se permite ser estimulada por una vida diaria que muchos solo podemos ver en el marco de una cosmovisión unidimensional. La capacidad de Gerardo de ver de diferentes maneras se muestra constante y enriquece sensiblemente nuestra experiencia ante la obra. El germen de cada cuadro se encuentra en la mas sencilla de las anécdotas y la magia surge del quehacer del pintor al regalarnos o compartirnos el momento justo en que el milagro de la vida cotidiana se está llevando a cabo .Gerardo Bonilla ,con su técnica, pero primordialmente con su forma de interpretar y de disponer sus elementos, nos hace ver fantásticos los sucesos que día a día pasan ante nuestros ojos .
Para cada par de ojos hay una forma de asimilar la obre del pintor .El espectador profano encontrará sin duda en cada cuadro elementos muy disfrutables como un elegante trazo y un singular uso del color, los conocedores podrán considerar otros mas tales como ritmo y composición, elementos en que el pintor suele ser bastante cuidadoso; algunos allegados podrán identificar ciertas constantes en el grueso de la obra y las fuentes en las que abreva el artista; y habrá quien pueda acceder a la riqueza de códigos presente en todos los cuadros y con esta a una nueva esfera de comunicación. Es curioso que todas las lecturas puedan converger en la obra de un artista poco proclive a hacer concesiones .
Renuente a las clasificaciones formales, siempre crítico de su quehacer ,de sus propósitos y objetivos, fugitivo de las discusiones de lo que es y no es arte, Gerardo Bonilla desde hace ya muchos años ha puesto de lado toda polémica y simplemente trabaja, es decir, deja que los colores hablen por él .
Rafael Alfonso Gómez
Oaxaca ,México, Agosto del 2004
|
|