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Conferencia de la revista Grabado y Edición en el IAGO Agradecemos al Maestro Toledo la amabilidad y el apoyo que ha prestado desde el nacimiento de esta publicación. Es un honor para nosotros contar con su colaboración y esperamos que para el número 9 sea artista entrevistado y publicado. La creación de esta revista dedicada al grabado y a la edición pareció a primera vista una locura por la enorme dificultad que entrañaba el sacar adelante una publicación semejante. Pero creímos que era una locura totalmente necesaria. En un momento en el que en todo el territorio peninsular (sin olvidar a los artistas portugueses) trabajan cientos de excelentes grabadores que están realizando obras de primera calidad utilizando todas las técnicas conocidas y las que se van inventando, sobre todo tipo de soportes en formatos inimaginables hasta hace poco, derrochando imaginación y sabiduría, en resumen, creando arte, era necesario un vehículo de cohesión que los pusiera en contacto, en el que pudieran encontrar no sólo información a nivel nacional e internacional, sino donde pudieran dar a conocer sus trabajos, sus investigaciones, sus proyectos y sus necesidades. La unión hace la fuerza y era importante y necesario poder contar con un foro de encuentro en el que se puedan abordar todos los aspectos y estén representados todos los campos en los que se mueve el grabado: artistas, editores, galerías, exposiciones, historia del grabado, investigación. Su planteamiento es muy amplio y, al mismo tiempo, muy coherente, abierto a todos los que se interesen por el grabado y, al mismo tiempo, vehículo de comunicación entre ellos. El grabado ha sido considerado con frecuencia como el hermano pobre de la pintura, recordando los tiempos en los que la mayoría de las estampas reproducían, a veces en interpretaciones realmente impresionantes por su inteligencia y fidelidad al modelo, cuadros de otros artistas. Aunque esta función de tipo casi documental de la obra gráfica no se puede olvidar pues gracias a ella las creaciones y las innovaciones de los grandes genios de la pintura se pudieron conocer, se difundieron y fueron aprovechados en todo el mundo por otros artistas, no hay que olvidar que, paralelamente, se estaban haciendo obras concebidas desde el principio para ser grabadas. Artistas como Durero, Rembrandt, Goya o Picasso han realizado estampas tan importantes como sus pinturas y ellos mismos le daban a su obra gráfica un extraordinario valor. Cada uno de ellos llevó al límite las posibilidades de las técnicas de grabar que se conocían en su época y todos dieron un paso adelante buscando la manera de dominar y utilizar los instrumentos y materiales de los que disponían para grabar la plancha y sacar el mayor partido posible de ellos, y desde el conocimiento profundo de las posibilidades de la técnica, realizar unas obras de arte de una calidad y una expresividad comparables a las de sus pinturas. Se ha dicho que el grabado ha querido siempre parecerse a la pintura y que sus avances siempre se deben a este intento de aproximación, pero no es siempre cierto. Cuando un artista conoce a fondo las técnicas del grabado, concibe y plantea la obra desde el principio contando con sus posibilidades e intenta buscar otras nuevas. Aparentemente los grabados de Rembrandt se parecen a sus pinturas en la búsqueda de contrastes entre la luz y la sombra, en la profundidad psicológica de sus personajes, en la originalidad con la que plantea los temas más habituales, pero el artista consigue en sus estampas lo que no puede hacer en sus cuadros. Partiendo de una misma matriz y valiéndose de los recursos del grabado, del entintado, de la estampación, de las distintas clases de papel, logra representar secuencias temporales, diferentes grados de intensidad dramática, cambios de humor, etc., cosas imposibles en una obra única como es un cuadro. Por su parte, Goya también utiliza el grabado para llevar a cabo su obra más íntima y expresiva, más terrible y humana, más personal y universal al mismo tiempo. Él supo sacar el máximo partido de las posibilidades del aguatinta y la litografía, cuando esta última técnica era aún poco utilizada. Picasso con el grabado al azúcar hace que en su Tauromaquia sus toreros vibren en medio de un ruedo inundado por una luz cegadora con sus cuerpos casi inmateriales pero llenos de vida. Los grabadores españoles contemporáneos están realizando un trabajo muy interesante de experimentación y búsqueda de nuevas técnicas y materiales que les permitan conseguir texturas, transparencias o manchas de una calidad que sólo con el grabado se pueden conseguir. En estos momentos en España hay excelentes grabadores y excelentes talleres de estampación y se están haciendo obras muy buenas. Pero necesitan del apoyo de buenas galerías e instituciones que les permitan dar a conocer su obra allí y en el extranjero. Se puede decir que la materia prima está y es excelente pero falta una mayor difusión y conseguir que un público de un nivel adquisitivo medio se dé cuenta de que puede tener en sus casas obras de arte de primera calidad y que se puede permitir comprarlas. El camino se está haciendo poco a poco a través de las galerías, por desgracia muy pocas especializadas en grabado,(aquí tenemos una de las más representativas del sector), de las ferias, y de algunas instituciones que apoyan, en la medida de sus posibilidades, esta labor de difusión del grabado, pero hace falta mucho más. Esperamos que la revista “Grabado y Edición” haya contribuido en este año de vida, con la difusión y el acercamiento del grabado a la Sociedad. Uno de nuestros objetivos aun no conseguidos es estimular a las galerías e instituciones a que apoyen y difundan la obra gráfica original que se hace en España. Otro de los propósitos es que los artistas grabadores conozcan lo que están haciendo sus colegas que trabajan en el extremo opuesto de la geografía española. Hemos tenido la oportunidad de publicar contenidos que hasta este momento nunca se habían divulgado. Nos gustaría hacer referencia al artículo editado en el Nº 4 sobre nuestro único antecesor la revista “LA ESTAMPA Como si de una vuelta al pasado se tratara, los cien años que nos separan de nuestros colegas no han sido suficientes para cambiar el día a día de nuestras comunes experiencias. Empezamos con la misma fuerza e ilusión. Con el compartido objetivo de que la obra gráfica encuentre el mismo espacio que otras disciplinas del arte. Para las personas interesadas en la historia del grabado en España, no hay unanimidad al poner nombre al quehacer artístico de los grabadores del primer tercio del siglo XX, que interesados en las técnicas incisas, las utilizaron como instrumentos para desarrollar su creatividad artística, fuera de la obligación histórica que les requería como meros copistas de obras pictóricas universales o recreaciones de monumentos emblemáticos para su reproducción al servicio de los libros. Eran meros copistas que reflejaban hasta el mínimo detalle la obra pictórica que estaban reproduciendo. Gracias a la mayor versatilidad de la técnica del aguafuerte comenzaron a interpretar esa pintura, dando una versión mas personal de la obra. Francisco de Goya, fue un claro ejemplo para estos pintores-grabadores. Con sus primeros aguafuertes interpretó las obras más emblemáticas de Velásquez. Como desarrollo natural de su trabajo, las obras de estos pintores-grabadores desembocaron en lo que se ha dado en llamar grabado original. No necesitaban un modelo pictórico o arquitectónico que interpretar, ellos creaban su propia obra original. En el primer tercio del siglo XX, a este grabado original o grabado de creación, se le llamó: grabado tradicional, en contraposición con las corrientes vanguardistas. No debemos olvidar que en esa época, Picasso, ya había descubierto hace años el grabado, su aguafuerte “Le repas frugal” lo realiza en el año 1904.
En el escrito de Ricardo Baroja, aparece muy clara la fascinación del artista por el aguafuerte y sus posibilidades; “… El mordido del cobre en el ácido nítrico es lo más admirable de este maravilloso, aristocrático, perfecto y divino procedimiento de grabado.
Existe un claro antecedente de la revista LA ESTAMPA en la publicación del siglo XIX: “El grabador al aguafuerte”.
Durante el año 1911 consiguen que vean la luz los tres primeros números de la revista, figurando en la cubierta, como editor la Sociedad de Grabadores Españoles. En el primer número aparece un texto de Rafael Doménech, que con el título “Cómo nace esta revista”, explica las razones que han llevado a un grupo de artistas-grabadores, a reunirse, e intentar que sus creaciones artísticas bajo el formato de grabado original, lleguen al público, y es a partir de ese momento cuando estos artistas demuestran con sus creaciones que la obra gráfica tiene tanto valor artístico como pueden tenerlo otras disciplinas del Arte. Se vuelve a retomar una nueva manera de expresión artística independiente, desvinculada de la copia de otra obra y con entidad e intensidad conceptual suficiente como para poder expresarse libremente con el nuevo lenguaje. Estos grabadores se reunían en la Calcografía Nacional y estampaban sus propias planchas, colaboraba con ellos uno de los estampadores mas importantes de la época, Adolfo Ruipérez. Las estampas se vendían a precios muy asequibles, que no llegaban a cubrir los costes de estampación de los grabados incluidos en la revista. Los propios artistas tenían que poner dinero para sufragar los gastos de publicación. Voy a leer el texto de Rafael Doménech. Fue un texto que leímos y publicamos con una gran identificación por su contenido: “...Fui llamado a la reunión dándome una beligerancia y concediéndome un honor inmerecido. Se habló mucho y se discutió poco, porque ¡cosa rara! todos pensaban igual. Es decir, yo creo que más que pensamientos había ilusiones y quereres. Aquello, amigos míos, no fue la reunión de gentes razonadoras que van a realizar una empresa en común y pesan y miden el pro y el contra teniendo ante su pensamiento las probabilidades del fracaso más que las del triunfo. No; aquello fue una reunión de gentes exaltadas (artistas y por añadidura españoles) ¡para emprender la cruzada!; sencillamente eso, una cruzada con que rescatar el arte del grabado español, preso en la indiferencia de las gentes. ¡Manes de aquel don Francisco de los Caprichos, cómo soplasteis en la hoguera que cada uno de los cruzados llevaba en su corazón! Yo no sé si hubo algo de previsión maliciosa al preparar la hora y sitio del cónclave aquel; puede ser que no; pero, amigos míos, aquello fue un modelo de aguafuerte del gran aragonés. Figuráos una pequeña sala de la Calcografía nacional, de noche, alumbrada por un quinqué, cuya pantalla reconcentraba la luz en un espacio pequeño, y luego iba perdiéndose rápidamente en la sala dejando sus tres cuartas partes sumidas en penumbra; y en torno del quinqué y en las sombras aquellas transparentes, moverse nerviosamente una docena de personas, jóvenes las unas, entradas en años las otras; con figuras estiradas, como la del Hidalgo manchego, y gordas y mofletudas como un hacendado metido en años y en grasas. No hubo dificultes de ningún género para llevar á cabo la empresa. ¿Presupuesto? ¡Quién habla de dinero cuando un artista deja suelta la fantasía! A escote no hay nada caro, y nosotros pusimos á escote nuestros modestos bolsillos y nuestro trabajo. Bastan unas cuantas pesetas para cubrir los gastos materiales de la empresa: el papel y el tiraje; lo demás lo dará á manos llenas un banquero próvido que se llama el Entusiasmo. ¿Responderá el público? ¿Piensas, querido lector, cuando estás al lado de una chimenea bien encendida, que haya mortales que al mismo tiempo estén tiritando de frío? ¿O al verte bañado por el sol estival, que haya países brumosos? Pues algo parecido nos sucedía á nosotros aquella noche memorable. ¿Cómo habíamos de pensar que había gentes indiferentes ó suponer que el fuego de nuestro entusiasmo no había de caldear y derretir el hielo de la indiferencia? ¡El público será con nosotros! Yo creo que triunfaremos. Nuestra Revista será bien acogida. Llevamos armas muy poderosas para la lucha: la razón en volver por los fueros del arte del grabado, el entusiasmo y el trabajo derrochado á manos llenas, la modestia que nos pone en el estado moral de abrir los brazos á todos los grabadores incipientes que tengan temperamento y deseos de trabajar y, por último, el amor á nuestra patria, para la que queremos todas las glorias que pueda conquistar en la lucha mundial del saber y del arte. En el extranjero, todas las naciones artísticas se esfuerzan por desarrollar el arte del grabado, y nosotros queremos hacer lo propio. ¿Qué hoy somos pocos? Con el tiempo y el ejemplo de nuestra perseverancia vendrán más á engrosar nuestras filas. Muchos pintores y escultores que no han pensado en manejar el buril, la plancha de cobre y el ácido, al encanto de nuestro ejemplo constante un día y otro, buscarán dar rienda suelta á su temperamento artístico con esos otros medios de expresión tan seductores. ¿Acaso el ejemplo de un Brangwyn y de un Zorn que troncan los pinceles por el buril y un Rodin que cambia el barro por la pancha de cobre, no son ejemplos que imitar? Pero no necesitamos salir del solar patrio para tener un ejemplo perenne; el recuerdo de Goya ha de bastar á todos; á los artistas que no han luchado por expresar sus sentimientos y sus visiones del natural con el buril, y á nosotros para no desmayar en nuestra empresa. Al cabo y al fin, en nuestras buenas intenciones debéis apuntar otra más, y es que nuestra labor será un homenaje humilde que tributamos al insuperable autor de “Los Caprichos”. Ahí tienes, benévolo lector, por qué nace esta Revista y qué sentimientos y voluntades la inspiran.
Nos parece interesante leer la carta que el grabador Tomás Campuzano escribió en el número uno de esta segunda etapa de la revista, escrita el 15 de julio de 1913. “AL LECTOR. El texto que aparece en el primer número de la época del Círculo de Bellas Artes, es como un epitafio a la aventura, llevada a cabo por estos artistas-grabadores, de editar LA ESTAMPA en su primera etapa, lo escribe Tomás Campuzano, y en unos pocos párrafos es muy revelador de la entereza y el valor de los que han intentado con sus frágiles brazos y sus fuertes convicciones, resistir hasta el final inexorable. Desde estos artistas hasta nuestros días son muchos los que han trabajado y luchado por el desarrollo de esta expresión artística, algunos de ellos ya forman parte de los 8 números editados Antonio Lorenzo, Papagueorguiu, Monir, Pijuan, Núñez, Franquelo, Oukalele, Joan Barbará .....y esperamos que el alo de nuestros antecesores no vuele tan cerca como para no poder seguir trabajando por la difusión de tantos y tantos que aun nos quedan. DIÁLOGOS CULTURALES ENTRE MÉXICO Y ESPAÑA
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